Vacío Interno

Te levantás, pensando que solo es un día más. Buscás que ponerte y pensás que te quedará bien, que no resalte, por la simple razón de encajar entre tus pares. Esas personas que por una mezcla de conveniencia e intereses, termina uno compartiendo todo su tiempo; entre falsedades y protocolos, subsiste alguna relación llamada “amistad”. Comprás lo que ellos digan, porque sino eres blanco de críticas y burlas. Lo sabes porque ya lo has vivido. Hablas de esos temas ya establecidos, los cuales trepan en lo monótono y vacío. Vos siempre lo supiste, pero te callas porque sabes que sino estarás solo. No conoces a nadie más.

Llega el fin de semana y asistís al evento, sin ganas, casi por obligación. Allí te encontrás con gente desconocida, pero que comparten la misma oquedad mental que la de tus pares. Pero entre tanto brindis y caviar observás en un rincón a un grupo, separado del resto a dos mujeres y un hombre, charlando amenamente, con rostros de cansancio, quizás hacia el evento, pero contemplas que conservan esa honestidad y plenitud en sus expresiones. Será por el efecto de la bebida, que antes te asqueaba pero con el pasar del tiempo te fuiste acostumbrando, lo que causó ese empujón hacia ellos. En un pricipio comenzás a hablar de relojes y barcos, pero te das cuenta que a ellos esos temas los aborrecen, por lo que desatás una infinidad de debates superfluos para ver su reacción. Ni se inmutan, ellos siguen hablando entre ellos, acerca de sus respectivas familias. No sabés si fue algo que salió de tu interior o que, pero abruptamente recuerdas tu infancia, tan inocente y casta. No pensabas en bienes materiales, sino solo en disfrutar la vida explorando cada detalle que hay en ella. Y cuando te das cuentas estás en el medio de dicho grupo, compartiendo anécdotas, recetas familiares, tristezas amorosas, todo lo que habías olvidado en un principio. Te sientes integrado, entre esas tres personas, que resulta ser que estaban ahí por una mala  recomendación de un allegado, que resultó ser uno de tus mejores “amigos”. Es ahí cuando contás las nimiedades en las que tu grupo está metido, provocando risas y carcajadas entre ellos. Te das cuenta que todo lo que estuviste viviendo los últimos años no es más que una mentira.

Pero hay algo en vos que analiza meticulosamente los hechos. Haz llegado muy lejos en tu carrera, eres uno de los hombres más codiciados entre las mujeres solteras, posees más de lo que muchos siquiera podrían soñar lejanamente. ¿No sos feliz así? Te levantás abruptamente del sillón y te alejas del grupo pensando en lo vulgar que ha sido esa conversación. Tomás una copa de champagne y seguís a tus compañeros. Quizás por miedo, sólo vos lo sabes, que decidiste quedarte en tu círculo cerrado. Ya sos uno de ellos, y no podés cambiarlo.

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