Diálogo de una loca

– Estoy confundida. No entiendo que te pasa, no me contestas los llamados, ni los mensajes mientras estas ahî, me haces sufrir por tu silencio. Llego a casa, exausta, te cocino lo que mas te gusta y te quedas en tu oficina todo el día. Me duele el alma. Me acuesto en la cama y vos seguis ahí, en ese despacho horrendo en el que montas tu reino. Yo queria un vestidor para los dos, o incluso transformarlo en una salita de costura, pero no, te lo acaparaste solo para vos y te encerras ahí.-

La vecina del tercero A me tocó timbre, preguntando por vos que no te ve desde hace una semana. Le digo que estas en tu despacho. Pero también me extrañó que haya preguntado por ese fetido olor que siente en el palier. Es muy extraño, yo no siento nada.

– Y así pasa el mes y no te veo, ya no recuerdo tu cara, me resulta muy lejana. Te dejo siempre en la heladera el táper con comida y ni lo tocás. Seguro que te vas al restaurante 24 horas de la esquina cuando yo no estoy. La verdad que me ofende un poco, si no te gusta mi comida nada más tenes que decírmelo amor. No me hagas sentir tan mal…-

– Y ahora me llegó una carta del consorcio, quejándose del “olor putrido proveniente de su domicilio”. La verdad que estos estan todos locos, no se quejan de la mierda del perro que deja la vieja del caniche en el pasillo de entrada y me vienen a mi con que hay olor feo. Mañana mismo me voy a quejar con ellos e invitarlos a pasar para que vean que no hay nada. ¿No me pensas contestar? Bueno mañana a la tarde vienen.-

– Ya hice unas galletitas de naranja riquisimas que ví que Choly Berreteaga hizo en Utilísima el otro día. Compré del café violeta ese para lucirse, no hay que dar malas impresiones. ¿Pensás salir de una vez y ayudarme? Uy ahí tocaron la puerta, ya están los del consorcio. Salí dale, no seas maleducado.-

– No sé que pasó, vinieron se acercaron a tu puerta y se fueron corriendo, ¿Les dijiste algo? La verdad es que sos un maleducado. Ya nuestra relación no va más. La ultima vez que te ví estabas ahí sentado en tu sillón de oficina, quedándote de que hablo muy fuerte y al instante te tiraste al piso rogandome que me vaya y cierre la puerta. Desde entonces obedecí, traté de ser buena, te mire a los ojos, que no se por qué tan apagados estaban, y me fuî a la cocina a seguir cortando las milanesas. No las terminé y grité que no las merecías, pero la verdad es que entre tus gritos de neurótico deje el cuchillo en tu oficina y no me atreví a pedírtelo devuelta… ¡¿ Qué pasa ?! Qué hacen acá ?! Nadie llamó a la policía, explicales Gastón… Che, contestame mierda, me estan llevando. Amor, dale ¡¡ No seas así, ayudame !! ¡¿Gastón?! Me estan agarrando estos canas, dale abrí la puerta…-

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